Elige el tuyo y revísalo antes de firmar.
Antes de encargar o aceptar el desarrollo de una app, revisa el contrato: define quién es el dueño del código, los plazos y qué pasa si algo falla.
Revisar →Antes de firmar el contrato con tu desarrollador o agencia web, asegúrate de que la propiedad del código, los plazos y los pagos quedan bien atados. Un contrato ambiguo puede dejarte sin web y sin dinero.
Revisar →Antes de suscribir un software en la nube para tu empresa, revisa las condiciones: un contrato SaaS mal leído puede salir muy caro en renovaciones y datos.
Revisar →Antes de vender o comprar en un marketplace, revisa las condiciones: suelen esconder comisiones, penalizaciones y responsabilidades que después cuestan caro.
Revisar →Antes de publicar tus condiciones de venta online, comprueba que protegen tu tienda y cumplen la ley sin exponerte a sanciones ni reclamaciones.
Revisar →Antes de aceptar una colaboración con una marca o agencia, revisa las condiciones reales: exclusividad, derechos de imagen y pagos suelen esconder trampas.
Revisar →Antes de promocionar productos de otra empresa y ganar comisiones, asegúrate de que el contrato de afiliación no esconde condiciones abusivas o pagos poco claros.
Revisar →Antes de aceptar campañas, presupuestos o condiciones de publicación, comprueba que el contrato de publicidad no esconda cláusulas que te comprometan más de la cuenta.
Revisar →Antes de firmar un contrato de IA, asegúrate de entender quién es dueño de los datos, los resultados generados y qué pasa si el sistema falla o comete un error.
Revisar →Antes de aceptar los términos de uso de un software, comprueba qué límites, responsabilidades y renovaciones automáticas estás asumiendo realmente.
Revisar →Si trabajas en el mundo digital —tienes una app, un SaaS, un marketplace, vendes online o colaboras como influencer o afiliado—, seguro que has firmado (o estás a punto de firmar) contratos que definen quién es responsable de qué, cómo se cobra, qué pasa con los datos de los usuarios y qué ocurre si algo sale mal. Términos y condiciones, contratos de afiliación, acuerdos con marcas, condiciones de uso de una plataforma o contratos de prestación de servicios SaaS suelen incluir cláusulas sobre propiedad intelectual, penalizaciones, exclusividad o protección de datos que no siempre son fáciles de entender a simple vista. En este sector es habitual firmar rápido para no perder una oportunidad, pero un contrato mal revisado puede salirte caro: desde cesiones de derechos que no querías hacer hasta cláusulas de exclusividad que te atan de manos o penalizaciones desproporcionadas por incumplimientos menores. Antes de firmar, conviene entender bien qué obligaciones asumes, qué puedes negociar y qué riesgos existen. Te ayudamos a revisar estos documentos para que sepas qué firmas, aunque siempre recomendamos contar con un abogado colegiado para casos complejos o de alto impacto económico.